La semaglutida (Ozempic) mostró hasta qué punto una sola señal hormonal puede influir en el hambre y el peso corporal. La tirzepatida (Mounjaro) añadió una segunda. La retatrutida va un paso más allá: reúne en una sola molécula la acción sobre tres receptores distintos.
Esta combinación la ha convertido en uno de los fármacos en desarrollo que más atención suscitan. Y no se debe únicamente a que su mecanismo resulte interesante sobre el papel. En los estudios, la retatrutida logró reducciones medias de peso que, hace tan solo unos años, habrían parecido casi impensables con un tratamiento inyectable.1,2 Aun así, sigue siendo una sustancia experimental sin autorización para uso habitual ni en la UE ni en EE. UU.3,4
Este artículo resume, por tanto, los aspectos básicos: qué es la retatrutida, en qué se diferencia de los agonistas del GLP-1 más conocidos, qué han mostrado los estudios hasta ahora y por qué ha generado tanto revuelo.
¿Buscas información más práctica? Puedes ir directamente al artículo Retatrutida: dosis, dosis divididas y por qué no copiar los ensayos clínicos o leer Retatrutida: experiencia personal y efectos adversos.
Qué es la retatrutida
La retatrutida, también denominada LY3437943 durante su desarrollo, es un péptido sintético desarrollado por Eli Lilly. Es un agonista triple de receptores: una sola molécula que activa el receptor del GLP-1, el del GIP y el del glucagón.5
Un agonista es una sustancia que se une a un receptor y activa su señalización. Por tanto, la retatrutida no es una mezcla de tres fármacos ni una combinación de tres inyecciones. Está diseñada para que una única molécula imite parte de la acción de tres hormonas naturales que intervienen en la regulación de la ingesta de alimentos, la glucosa en sangre y el metabolismo energético.
En los ensayos clínicos se administra una vez por semana. Su acción prolongada se debe a modificaciones que ralentizan su degradación en el organismo. Esto la convierte en candidata para el tratamiento de la obesidad, la diabetes tipo 2 y algunas complicaciones asociadas al sobrepeso. Por ahora, sin embargo, es más preciso hablar de un fármaco en desarrollo que de un tratamiento disponible.
En internet aparece a veces la denominación «GLP-3». No es un término científico ni una tercera versión del GLP-1. Es solo una abreviatura informal que alude a los tres receptores que activa la retatrutida.
Uno, dos y tres receptores
La forma más sencilla de situar la retatrutida es observar la evolución de moléculas más conocidas:
| Molécula | Receptores activados |
|---|---|
| Semaglutida (Ozempic) | GLP-1 |
| Tirzepatida (Mounjaro) | GLP-1 + GIP |
| Retatrutida | GLP-1 + GIP + glucagón |
El número de receptores no indica por sí solo que una molécula sea automáticamente «más potente» o mejor. Importa con qué intensidad activa cada receptor, en qué proporción y cómo responde el organismo humano a su señalización conjunta. La tabla sí muestra bien por qué se habla de la retatrutida como el siguiente paso en el desarrollo de estos fármacos.
El GLP-1 es el componente más conocido. Su señalización favorece la saciedad, influye en la insulina y el glucagón después de comer y puede ralentizar el vaciamiento gástrico. Explicamos este mecanismo con más detalle en el artículo Qué es el GLP-1 y cómo actúan los agonistas de su receptor.
El GIP es otra hormona que se libera después de comer. Participa sobre todo en la respuesta de la insulina y, junto con el GLP-1, puede modificar la ingesta y la respuesta metabólica a los nutrientes. La tirzepatida (Mounjaro) ya aprovecha precisamente la combinación del GLP-1 y el GIP.
El receptor del glucagón es el componente más interesante y, al mismo tiempo, el menos intuitivo. El glucagón ayuda a mantener la glucosa en sangre, entre otros mecanismos, al indicar al hígado que libere glucosa. Sin embargo, la activación de su receptor también puede influir en la utilización de las reservas energéticas y en el gasto energético. En el caso de la retatrutida, se presupone que esta tercera vía contribuye a la reducción final del peso, aunque los estudios realizados hasta ahora en humanos no permiten separar con facilidad su contribución exacta de la acción del GLP-1 y el GIP.5,1
La retatrutida, por tanto, no funciona como tres interruptores independientes. El resultado surge de su acción combinada sobre el hambre, la saciedad, el procesamiento de la glucosa y la gestión de la energía.
Por qué la retatrutida ha generado tanto revuelo
La primera gran oleada de interés llegó con la publicación, en 2023, de un estudio de fase 2. Incluyó a 338 adultos con obesidad o sobrepeso y al menos una complicación relacionada con el peso. Después de 48 semanas, la reducción media del peso fue del 24,2 % en el grupo que recibió la dosis más alta, frente al 2,1 % con placebo.1
Fue un resultado extraordinariamente pronunciado. No significa que todas las personas vayan a perder una cuarta parte de su peso, ni que la cifra pueda compararse directamente con los resultados de otra molécula en otro estudio. Pero demostró que el agonismo triple no es solo una idea teórica interesante.
Desde entonces se han presentado resultados de fase 3. En el estudio TRIUMPH-1, las personas con obesidad o sobrepeso sin diabetes perdieron, con la dosis más alta estudiada, un promedio del 28,3 % del peso en 80 semanas. En el grupo con un IMC inicial más alto que continuó hasta la semana 104, la reducción media alcanzó el 30,3 %.2
El estudio TRIUMPH-4 comunicó un resultado igualmente pronunciado en personas con obesidad y artrosis de rodilla: con la dosis más alta, la reducción media fue del 28,7 % en 68 semanas.6 Otros estudios de fase 3 también han presentado resultados positivos en personas con diabetes tipo 2, obesidad grave y enfermedades cardiovasculares.7
Es importante distinguir la calidad de la evidencia. El estudio de fase 2 se publicó en una revista científica revisada por pares. De algunos de los resultados más recientes de fase 3 solo disponemos por ahora de datos detallados, pero resumidos y comunicados por el fabricante; la publicación completa y la evaluación independiente de todos los resultados pueden llegar más adelante.
El revuelo, por tanto, no se debe únicamente a que la retatrutida actúe sobre tres receptores. Se debe sobre todo a que la gran reducción de peso observada en un estudio más pequeño apareció después también en ensayos de fase 3 de mayor tamaño. Al mismo tiempo, aún no contamos con un ensayo directo comparativo ya finalizado que demuestre que la retatrutida sea mejor para una persona concreta que la tirzepatida (Mounjaro) u otro tratamiento.
Qué sabemos hasta ahora sobre los efectos adversos
Los efectos adversos más frecuentes coinciden con los que conocemos de otros fármacos que actúan a través del GLP-1: náuseas, diarrea, vómitos y estreñimiento. En el estudio de fase 2, las molestias digestivas dependían de la dosis y fueron en su mayoría leves o moderadas. Un aumento más gradual de la dosis mejoró la tolerabilidad.1
En el mismo estudio también se observó un aumento de la frecuencia cardíaca dependiente de la dosis. Alcanzó su máximo alrededor de la semana 24 y después disminuyó. Los estudios más recientes siguen evaluando no solo los efectos adversos habituales, sino también los efectos a largo plazo sobre el corazón, los vasos sanguíneos, los riñones y otros órganos.
También contamos ya con los primeros datos sobre composición corporal. En un estudio con personas con diabetes tipo 2, la mayor parte de la pérdida correspondió a masa grasa; la proporción entre la masa grasa y la masa libre de grasa perdidas fue similar a la observada con otros métodos de pérdida de peso.8 Esto no significa que la masa muscular esté protegida de forma automática ni que el resultado pueda extrapolarse a deportistas o personas muy delgadas. Sí muestra, no obstante, que la pregunta «¿grasa o músculo?» ya no carece por completo de datos.
Qué seguimos sin saber sobre la retatrutida
Hoy disponemos de muchos más datos sobre la retatrutida que cuando aparecieron los primeros resultados de fase 2. Aun así, sigue faltando experiencia sobre su uso prolongado en la práctica clínica habitual. No sabemos con exactitud cuáles serán los resultados después de varios años, qué ocurrirá al suspender el tratamiento ni cómo cambiará la relación entre beneficios y riesgos en distintos grupos de personas.
Tampoco está claro qué proporción del resultado añade realmente el receptor del glucagón. Los ensayos clínicos evalúan la molécula completa, no cada una de sus vías por separado. La explicación sencilla de que «el GLP-1 apaga el hambre y el glucagón quema grasa» resulta, por tanto, atractiva, pero simplifica demasiado la biología.
A 3 de agosto de 2026, la retatrutida no está aprobada para uso habitual ni en la UE ni en EE. UU. Eli Lilly ha indicado que prevé presentar la solicitud de autorización en Estados Unidos durante el primer trimestre de 2027.7,3,4 Hasta entonces, seguirá siendo un fármaco en desarrollo, aunque ya haya completado con éxito varios estudios de fase 3.
Dónde seguir leyendo
Este resumen no aborda deliberadamente la dosificación, la semivida biológica ni la diferencia entre el protocolo de un estudio y el uso durante una dieta. Estas cuestiones se tratan en el artículo Retatrutida: dosis, dosis divididas y por qué no copiar los ensayos clínicos.
Si te interesa saber cómo influyó la retatrutida en el hambre, el tamaño de las porciones y el entrenamiento en un caso concreto, puedes continuar con Retatrutida: experiencia personal y efectos adversos. Una experiencia personal, sin embargo, no constituye evidencia clínica ni puede extrapolarse a otras personas.
La conclusión fundamental es sencilla: la retatrutida es un agonista triple experimental del GLP-1, el GIP y el receptor del glucagón. El revuelo que la rodea tiene una base real en los resultados de los estudios, pero su lugar definitivo en el tratamiento de la obesidad solo quedará determinado tras la evaluación regulatoria, la publicación completa de los datos y la experiencia derivada de un uso más prolongado.
Fuentes
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Jastreboff AM, Kaplan LM, Frías JP, et al. Triple–Hormone-Receptor Agonist Retatrutide for Obesity — A Phase 2 Trial. N Engl J Med. 2023;389:514–526. DOI: 10.1056/NEJMoa2301972. ↩ ↩2 ↩3 ↩4
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Eli Lilly and Company. Lilly's triple agonist, retatrutide, delivered powerful weight loss in pivotal Phase 3 obesity trial. Resultados de TRIUMPH-1 anunciados el 21 de mayo de 2026. Eli Lilly. Consultado el 3 de agosto de 2026. ↩ ↩2
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U.S. Food and Drug Administration. FDA’s Concerns with Unapproved GLP-1 Drugs Used for Weight Loss. La FDA indica que la retatrutida no forma parte de ningún medicamento aprobado por la FDA. FDA. Consultado el 3 de agosto de 2026. ↩ ↩2
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European Commission. Union Register of medicinal products for human use. La retatrutida no figura como medicamento con una autorización de comercialización válida en la UE. Union Register. Consultado el 3 de agosto de 2026. ↩ ↩2
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Coskun T, Urva S, Roell WC, et al. LY3437943, a novel triple glucagon, GIP, and GLP-1 receptor agonist for glycemic control and weight loss: From discovery to clinical proof of concept. Cell Metab. 2022;34(9):1234–1247.e9. DOI: 10.1016/j.cmet.2022.07.013. ↩ ↩2
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Eli Lilly and Company. Lilly's triple agonist, retatrutide, delivered weight loss of up to an average of 71.2 lbs along with substantial relief from osteoarthritis pain in first successful Phase 3 trial. Resultados de TRIUMPH-4 anunciados el 11 de diciembre de 2025. Eli Lilly. Consultado el 3 de agosto de 2026. ↩
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Eli Lilly and Company. Lilly's triple agonist, retatrutide, successful in two additional Phase 3 obesity trials, delivering significant improvements in weight and A1C. Resultados de TRIUMPH-2 y TRIUMPH-3 anunciados el 23 de julio de 2026. Eli Lilly. Consultado el 3 de agosto de 2026. ↩ ↩2
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Coskun T, Wu Q, Schloot NC, et al. Effects of retatrutide on body composition in people with type 2 diabetes: a substudy of a phase 2, double-blind, parallel-group, placebo-controlled, randomised trial. Lancet Diabetes Endocrinol. 2025;13(8):674–684. DOI: 10.1016/S2213-8587(25)00092-0. ↩